SOBRE LA OBRA

¿Qué es el poder? ¿Dónde está? ¿Para qué sirve? ¿Es necesario?

Hablamos del poder con extrema rapidez. Ante cualquier injusticia volvemos la cara hacia aquellos que lo tienen y ponemos en tela de juicio el uso que hacen de él. Pero realmente, ¿sabemos qué conlleva asumirlo? Nos hacemos las mismas preguntas que, seguramente, se hizo el autor a principios del Siglo XVIII, cuando el pueblo francés comenzaba a cuestionarse la monarquía absolutista con la vista puesta en que la burguesía se alzase con la conquista del poder. Y nos hacemos las mismas preguntas porque hoy día estamos obligados a hacérnoslas. Porque también estamos cuestionando el uso que se está haciendo ahora mismo del poder. Pero no pretendemos quedarnos ahí.

Queremos poner el acento y el foco en la responsabilidad individual que cada uno de nosotros debe asumir a la hora de ejercer un poder. Porque sí: todos, en algún momento hemos gozado de una posición de superioridad frente a aquellos que tenemos más cerca. Aunque a priori relacionemos el poder con la política o la economía, eso no es más que la gran escala de algo que vivimos día a día.

En definitiva, este montaje no es un grito a favor ni en contra de nada. Es una toma de conciencia que empieza en nosotros, los miembros del equipo artístico, y que esperamos termine en cada espectador.

ARGUMENTO

Ifícrates y Eufrosina, señores de la alta sociedad ateniense, naufragan junto a sus esclavos (Cleantis y Arlequín) en una isla. Allí les recibe un misterioso personaje que les comunica que han llegado a la isla de los esclavos. Ante el desconcierto de los amos, Trivelín les comunica que deberán cambiarse los roles, es decir, quien era esclavo pasará a ser amo y viceversa. El propósito de ese “legislador” no es otro que educar a los amos para corregir y eliminar la tiranía ejercida sobre sus esclavos. Para ello deberán someterse a la voluntad de sus nuevos señores y experimentar en sus propias carnes lo que significa estar al servicio de otro ser humano.

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