SOBRE LA OBRA

Existen pocas trilogías de teatro. Valle-Inclán con su Martes de Carnaval, Shakespeare con sus tragedias históricas, y algunos ejemplos más en las que han sobrevivido del teatro clásico griego. Pero lo que no es usual es encontrar una trilogía de comedias.

La trilogía del verano nos ofrece esto y VENEZIA TEATRO se lanza a la producción del primer espectáculo de la trilogía, Los afanes del veraneo, con el sueño de ver montada durante los dos próximos años la trilogía completa y llegar a ofertar un día entero de teatro en diferentes espacios para contar esta frenética y divertida historia en torno a las vacaciones de verano. Con esto, aun siendo un proyecto de largo proceso, queremos poder experimentar como la fiesta del teatro se realizaba en Grecia e incluso en los corrales de nuestro Siglo de Oro, acompañando el hecho teatral al recorrido del sol.

Y qué mejor manera de hacerlo que con esta trilogía del verano. La fábula es sencilla: dos familias vecinas en la ciudad y también en las casas de verano, se preparan para partir. Durante esta primera parte nunca llegan a viajar, por lo que la acción se centra en los enredos, los impedimentos y los problemas que hacen que ambas familias retrasen el viaje. Esta comedia tiene su entidad propia como obra de teatro, pero enlaza en trama y personajes con las otras dos. Así el espectador va siguiendo, como si de una serie de televisión se tratase, las aventuras de los mismos personajes que han visto desarrollados en la primera parte, y ver cómo resuelven sus conflictos en la tercera. Como si de un guionista de series se tratase, Goldoni construye un mecanismo de relojería preciso, agitado e hilarante.

Y ¿por qué los afanes del veraneo? ¿qué puede contar la obra hoy en día? Cada vez que cogemos un clásico (este es el tercero que produce VENEZIA TEATRO) nos sorprende lo contemporáneo de los conflictos, las acciones, las palabras. Durante la comedia hay un tema recurrente materializado en diferentes motivaciones que responden a los personajes. Pero todas estas motivaciones responden a un único eje: la apariencia en sociedad. Yo tengo que ser más que mi vecino. Debo ser el mejor anfitrión del veraneo.

Dice Leonardo: “En mi situación tengo que hacer más de lo necesario. Mi casa de campo es contigua a la del señor Filippo y él está acostumbrado a tratarse bien; es un hombre espléndido, generoso; sus veraneos son magníficos y yo no quiero ponerme en evidencia, no quiero, no quiero parecer un miserable frente a él.

Poco hemos cambiado desde entonces. Expresiones como “vivir por encima de tus posibilidades”, o el “qué dirán”, son frecuentes para definir las atmósferas de la sociedad que desea aparentar lo que no es o no tiene y que es el resultado de una comparación continua entre los miembros de dicha sociedad, comparación nutrida en gran medida por la publicidad.

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